martes, 25 de noviembre de 2014

Truco Gallo



“Yo quería ser como vos,
domar de un galope la cancha,
besarla con goles,
tener una novia tan alta.”

F. Cabrera

En la tele está Morón perdiendo con Merlo.
En la mesa el corazón, las tripas y el cuero.
Un papá le cuenta al hijo avatares del juego.
Se detiene en que es ingrato el puesto de arquero.
La boba D'Alessandro la hacía de pibe,
acá en Villa del Parque, el padre describe.
Yo lo conocía se apura a decir.
Y por un ratito sueña sin dormir.
El hijo le cree lo escucha atento.
Cuenta algo de Messi y en su desconcierto,
algo, una mueca, un cómodo gesto.
Le guiña a su padre.
Se están conociendo.





miércoles, 5 de marzo de 2014

El gesto de la cuenta.

Ruido y movimientos de pizería,
el partido en la tele que se enfría.
El arquero que se cambia los botines,
el fanático y sus ojos de adoquines.
En el espejo el panorama de las mesas,
entre las mesas de seguro alguien que reza.
Es que en el área hay un hombre que tropieza;
una protesta, dos empujones, una gresca.
Sacan del área lo que era la tercera guerra,
entre las mesas una cuenta que se cierra.
En la propina están los goles que se erran,
en el replay algo de amor y algo de yeta.
Si la camiseta es la misma de otras eras,
es música que no se cansa en las orejas.
Hay un color que se acentúa en las ojeras,
en el costado la bandera y la vieja.
En las pupilas sabe hablarse de miseria,
en las encías más que hambre,

glorias muertas.

Pasándole pomada.


"Dando a la tierra con el pie y con el riñón también.
Temperamento adentro siento, mi cuerpo se va a partir.
Temperamento afuera veo y todo se vuelve a unir."
Buenos Muchachos

Semana de campeonato.        
Las horas por momentos
son horas como látigos.
Horas de campeonato.
Los ratos por momentos
son ratos como tránsito.
Nervios que van y vienen como elásticos.
Horas de tránsito.
La vida frena en el pálpito. Y el silbato.
Ratos de campeonato
se acerca el alma al asfalto.
Rutas de campeonato
tapones se prenden al barro.
Sucios de campeonato.
Cicatrices de desgarros.
Rotos de campeonato.
Coser lo descocido de otros años.

San Martín y Tinogasta,
el final y la revancha,
el principio del amor,
la canilla y la bombacha.
A los costados tu vida,
en las banderas la magia.

No estarás sólo en la cancha.




martes, 4 de febrero de 2014

El Win.

Ese. Que se ocupa de gastar el pasto
de las esquinas a las que pocos llegan.
Ese. El puntero de la mejor droga.
Ese cocinero del centro a la olla.
Ese. Ojo con ese. Lateral infame.
No le des un metro porque dispara. Frío. Y se va.
A esa esquina perdida del barrio rival.
A entregarle el gol a esa hinchada
que sabe que antes del hambre está la desdicha.

Y pucha que si no lo sabe igual festeja.

Ilustración de Pawel Kuczinski

Comba

Oh lenta comba pajaritos árboles de fondo y algún grito. Ancestral. De fantasmas.
Oh lenta comba centro al área esperamos la caída cuelga el mentón.
Rechazo, despedida, golpe sincero al corazón.
El sol se amarilla como vos, gotas de sudor. Dolor que no chilla.
Tomados del brazo no me suelto del temblor. Nadie cobra nada. Así es el amor.
Oh lenta comba. Envenenada vas cayendo
y yo.
Y yo.
Y yo.



 Pintura de Rocambole

jueves, 26 de septiembre de 2013

Si existiera la canción.

Para Bigote López

He querido escribirte mil poemas, uno por gol y más.
Pero basta tan solo con verte correr tras la gallina,
entorpecer el destino del cuero, peinar gramilla, o sacudir polvo.
Basta esa melena como azote del número en tu espalda.
Basta verte vestir como un tatuaje ese amarillo y rojo,
ese whisky y sangre, ese Canario y ladrillo.
Esa casaca con esa solapa llena de barrio.
Ese griterío en el escudo, ese tamboril en el costado.
Repique y piano en el área, chico el mundo
grande Obdulio.
Y una vez más, con pedazos de mundo en los tapones,
romper esa red de lo dicho, decir otra vez la palabra
que pocos saben decir.
Alarido de indio en la tierra, un pacto de amor de bandera.
Un centro de gol es la escuela, puntazo certero a la esfera.
La esquina se pinta, se presta el alma,
nunca se vende lo que no se calma.
Y una vez más romper esa red de lo dicho, doblar las púas con el grito,
sacudir los colores ardidos y saber

que debajo de tu camiseta está la música.


jueves, 5 de septiembre de 2013

Cuando el premio para el vencedor era la muerte.

(de Zapicán Rodríguez)


Seguro que muchos hinchas del  fútbol conocerán cientos de partidos históricos,  pero hay un partido de fútbol especialmente emotivo que se jugó en 1942, y donde el premio para los ganadores no era ninguna copa, sino su muerte. En 1941, durante la 2º guerra mundial, Ucrania era una de las republicas socialistas soviéticas  que formaban parte de la URSS. Kiev, la capital, fue ocupada por los nazis hasta el 6 de noviembre de 1943, y durante esos años la ciudad estuvo llena de refugiados de guerra que se les despojó de todos sus bienes y para los que sobrevivir a un nuevo día era toda una odisea. 

Una de las cosas que se prohibieron fue el fútbol, ya que el antiguo equipo, el Dynamo de Kiev estaba fundado por miembros de la policía comunista. Pero un panadero alemán llamado Kordyk, y amante del fútbol que había sido seguidor del prohibido equipo, reconoció en la calle a un mendigo que no era otro que Mykola Trusevych, golero y antigua estrella del Dynamo. Viendo su lamentable estado le ofreció trabajo para limpiar la panadería. .
Disfrutando de las historias de los años dorados que le contaba el jugador de fútbol, Kordyktuvo la idea de reunir a todos los antiguos jugadores de su equipo favorito. Con la ayuda deTrusevych, localizó entre los mendigos al resto de caídas estrellas y les dio trabajo para ocultarlos de los nazis, pero no pudo completar su equipo, así que también dio trabajo a algunos jugadores del Locomotiv,  recomendados por Trusevych.
 De manera clandestina, recuperaron la única pasión que podían tener, volver a jugar al fútbol, y para evitar el acoso nazi, cambiaron el nombre de Dynamo a F.c. Star. A pesar de las largas jornadas de trabajo y una alimentación deficiente, gracias a su calidad comenzaron a ganar partidos hasta que unos meses después se enfrentaron con un equipo alemán al que derrotaron. Los nazis, nerviosos, buscaron otro equipo mejor que también fue derrotado, haciendo que la fama del modesto equipo de panaderos corriera como la espuma. .
Aquello supuso el principio del fin. Algunos nazis propusieron detener y fusilar a todos jugadores, pero los altos mandos sabían que aquello no haría más que aumentar la leyenda del modesto equipo, y decidieron antes de fusilarlos, organizar un partido oficial con los mejores jugadores alemanes de las  Wehrmacht (fuerzas armadas nazis), así se confirmaría la supremacía alemana en el deporte, una obsesión del régimen, pero volvieron a ser derrotados. El equipo nazi era el Flakelf.
El Flakelf pidió la revancha, y se preparó a conciencia sabiendo todo el prestigio que se jugaban, y llegó el gran día, el 6 de agosto de 1942, en el estadio Zenit, y con los palcos repletos de autoridades y mandos nazis, iba a comenzar un partido que desafiaría a todo el régimen  de Hitler y sería conocido a partir de ese día como “El partido de la muerte”.  Ya en el vestuario, un nazi dice ser el arbitro y pone como condición esencial que el Starefectúe el saludo nazi, y de inmediato empezar el partido, pero esa es la 1º provocación, los jugadores saludan con la mano en el corazón ante el asombro de los presentes, y en lugar de decir “!Heil Hitler¡”, gritaron “!Fizculthura¡”, un eslogan soviético que proclamaba la cultura física. .
Los alemanes empiezan de manera más que agresiva golpeando indiscriminadamente y sin disimulo a los jugadores del Star ante la pasividad del árbitro, y marcan el 1 gol ante el clamor del estadio. Pero pronto se invierten las cosas, y se llegaría al descanso del primer tiempo con la victoria del Star por 2 a 1.
El comandante de ocupación,  Eberhardt,  baja al vestuario local y tras decir a los jugadores del Star que Alemania nunca ha perdido en un territorio ocupado, advierte con su arma en la mano que ganar traerá consecuencias, pero eso no parece asustar al equipo que vuelve en el segundo tiempo con mas fuerza que nunca, y a pesar de las violencias de los alemanes, los ucranianos meterían 3 goles más. Hacia el final del partido, cuando ganaban 5 a 3, un jugador llamado Klimenko quedó solo frente al portero alemán, lo eludió, y en lugar de meter el  gol, tiró la pelota hacia el centro del campo en un gesto de desprecio que hizo que la delegación alemana se retirase.

El destino estaba escrito. Una semana después del partido, varios jugadores del Star ex-Dinamo fueron arrestados y torturados por la Gestapo, acusándolos de pertenecer a la policía comunista. Uno de los futbolistas, Mykola Korotkykh murió mientras era torturado. Los demás fueron mandados al campo de concentracion de Syrets. Alli fueron asesinadosIvan Kuzmenko, Oleksey Klimenko y el golero Mykola Trusevych, que murió con la camiseta puesta, en febrero de 1943.
Kiev la ciudad capital de Ucrania fue liberada en noviembre de ese año, pero fue hasta después de la caída de la antigua URSS, que esta historia no se divulgó. El 16 de noviembre de 1943, Izvestia fue el primer periódico en informar de la ejecución de los deportistas por los alemanes, aunque el partido en sí no fue mencionado. Los jugadores supervivientesFedir Tyutchev, Mikhail Sviridovskiy y Makar Goncharenko, fueron los responsables de la popularización de esta historia soviética en la cultura popular.
La historia fue contada en el libro “El partido de la muerte”, y el cineasta  John Huston se basó en dichas anécdotas para realizar   “Evasión o Victoria”, que contaba con SylvesterStallone, Michael Caine, Max Von Sydow e incluso Pelé, aunque también hay tres películas soviéticas inspiradas en estos hechos.
Hoy en día hay un monumento frente al estadio Zenit, rebautizado como estadio Star en 1981 en su honor. Los jugadores son considerados héroes, y su historia se enseña en los colegios. Los que conservan una entrada de aquel día tienen un pase especial para ver de por vida al Dynamo de Kiev.
Este lunes pasado se cumplieron 71 años de un partido donde el premio a los ganadores fue su muerte.-