miércoles, 8 de mayo de 2013

De pana



Para el Lobo Guerra

Blanco para patadas el lobo,
arquea su cintura en la estepa,
chorrea en su costado una certeza: burlar una vez más esa defensa.
Frena, mira hacia un lugar y hacia otro.
Patea, no, la vuelve a traer cual polea.
Arranca y frena, otra vez regatea, al aire,
pues la pelota espera en el amague,
una nueva pisada.
Mientras, Caracas enmudece su miseria
y se encanta con una pared
que ésta vez el lobo

devuelve con la cadera.

El Lobo Guerra (18) a punto de cometer una gloriosa picada al arquero.
Fotografía de Noel Langone.