sábado, 7 de marzo de 2015

El lado B.

 Para Bruno.

 Desconcertado de mi mismo,
 acongojado por el sismo,
 pateando lunas y pelotas de papel.
 Acostumbrándome al olvido,
 fui buscando algún testigo
 y me encontré con los amigos del ayer.
 Armar el cuadro con retazos,
 despertar a los portazos
 de un vestuario siempre a punto de llover.

 Vuelvo a repetirte que la vida es cruel.
 Pero siempre hay canchas nuevas por correr.
 Una línea de cal, un disparo a la red,
 un centro al área envenenándote la sien.

 En el medio del poema me encontré con Belvedere.
 Y en un dulce bondi verde siempre a punto de toser,
 dimos vuelta aquel casete, y pusimos a sonar el lado B.

 Vuelvo a repetirte que la vida es cruel.
 Pero siempre hay canchas nuevas por correr.
 Una línea de cal, un disparo a la red,
 un centro al área envenenándote la sien.

 Belvedere, Belvedere,
 un percal azul y negro te viste cabeza y pies,
 y en el cuore de la hinchada
 te queda chica la B.
 Belvedere, Belvedere,
 cortejo de banderines,
 centenarios camarines,
 y éstas roncas ganas locas de volver.


lunes, 2 de marzo de 2015

Correspondencia de título frágil.


Querido Marcos:

Lunes 2 de Marzo, con "Pegame que me gusta" de Lalo Barrubia. Tardenoche montevideana.

Se va la luz del día. Cae la luz de la noche. Yo voy corriendo la silla para que me de la luz del alumbrado público. Los reflejos del bar. Ubico el libro de tal modo que el blanco de la hoja se amarille, para que se contrasten las letras. Estoy todo torcido en la silla. Puteo. El perro me mira. Suspira. La noche cae. El cuidacoches fuma en la esquina. El olor a tabaco llega. Me distrae del tema de las luces. Quedo oliendo. El perro hociquea. El cuidacoches se va. Entro la silla, prendo el ventilador y la luz. Prendo el equipo de audio de los noventa enchufado al dvd de los dosmil. Pongo un disco  porque en la radio no sintonizo nada bueno. La radio es como la cabeza de uno. Me siento en el sillón cama donde pernoctan los amigos. Es semana de campeonato. Es lunes de campeonato. El libro se abre de nuevo como la mujer de siempre. Como el arco de Julián Laguna. Como el túnel de Belvedere. Como las puertas del 546. Como Marzo. Como la puerta de casa. Ella entra. Otro capítulo.


PD: Te mando éste artículo que encontré navegando, para inaugurar ésta correspondencia.
Fuerte abrazo.
A.

http://www.marca.com/blogs/hierba-mojada/2015/02/26/luis-suarez-y-el-orgasmo-del-gol.html

Amigo mío:

Debuto en esta ida y vuelta leyéndote, e imagino a Montevideo de noche, con sus casas pidiendo silencio, sus bares de mostrador enchapado en los 60 y el tarareo de murga tibia de Marzo y los puesteros armando para la feria;  un vaso de vino, dedos manchados por humo del cigarro, aprovechan y te escriben  sobre las distancias, de las geográficas y de las otras.
Entre nosotros: el Río de La Plata, marrón y ancho, serán unos 200km de agua…ponele, y lo cruzamos desde un blog pa decirnos que nos pasa.
Hace unos minutos hablamos con Alan y Kelly por Skype, y la imagen nos abrazo desde New York, pa contarnos…que nos pasa.
Alan armó su taller de bijoutery, está trabajando la plata, piezas muy delicadas. Alan Montesinos que dejó su tierra (Sucre, Bolivia) para vivir con su amor, Mary Kelly Beeman, socióloga y artista, oriunda de Oklahoma. Se conocieron en Sucre, se enamoraron y se casaron, vivieron un par de años en Boedo y ahora alquilan un apartamento en Brooklyn.
El sueño de Alan era tocar la batería, latinjazz en algún club de N.York, pero hoy en día se  conforma con poder vivir y soportar el duro invierno del norte. El apartamento es pequeño, pero han podido montarse sus talleres, uno para cada uno, uno al lado del otro, Alan construye sus piezas en plata y Kelly pinta y dibuja. Muy cerca, muy juntos, es la necesidad de empujar el barco cuando las cosas se ponen jodidas. Nos contaron que no tienen amigos, o mejor dicho…les cuesta tener esa sociabilidad que mamaron en este Río de la Plata: la charla en la verdulería,  el asado nocturno, el Malbec compartido que mancha las sonrisas y el piano de Kelly…
Recuerdo una noche en que Alan, ebrio, tiró abajo la puerta del vecino, a patadas, porque se quejaba del volumen de la música mientras el piano, la batería y la guitarra le taladraban el sueño a las 5AM. Policía, denuncia, cárcel por unas horas. Tuvo que pagar la puerta.
 Kelly cantaba, y tocaba el piano en horarios, digamos, normales para la vida cotidiana de cualquier ama de casa. El problema era de noche, y el apacible sueño de sus vecinos acechando. Era imposible contenerse, los dedos acariciaban lentamente las teclas de piano y Kelly cerraba sus ojos y cantaba su viejo Blues. El contagio. La batería de Alan. La guitarra de Lázaro a veces, o mi armónica quizás. El apartamento 7ºB  en Colombres y Carlos Calvo era como un delicioso tumor musical incurable, propio del mismo edificio.
Y te decía, que andan extrañando amistades. Compartir “eso” que nos hace elegirnos, esa alquimia que nos lleva a decirnos qué nos pasa, pero sin chamuyos. Y la distancia…, qué diferencia habría si viviésemos muy cerca, pero ¿eligiéramos no vernos?, por no conocernos o por falta de interés o por cualquier circunstancia de la vida. No existiría la distancia, sería una imposibilidad, y a su vez sería la distancia misma, pero sin tomar conciencia de ella. La distancia. El tramo entre un punto y otro, que también nos habla de la amistad, de elegirnos.
Y Alan y Kelly andan medio solos, en Brooklyn, preguntándose  cómo se mide la soledad.
Hoy te escribo amigo, y me parece que ésta es una forma de acortar esa distancia y de contarnos la vida. Ayer Sábado comencé el año radial, 14 años al aire (el tiempo también es distancia), y la radio construyendo puentes con gente que por la web  te escucha desde Sevilla o Los Ángeles, orejas quemando kilómetros. La radio, lo efímero, el momento irrepetible que fluye y comunica para luego desaparecer…
La web me contó que Liverpool gano 3 a 0. Bien de bien, vo. También me contó que en el país de Alan, Bolivia, en la ciudad  de Tupiza, hay una estatua de Víctor Agustín Duarte. La leyenda dice que fue el mejor jugador del fútbol boliviano, que el estadio de Potosí lleva su nombre, y que jugó en la selección Boliviana en el mundial del 50, aquel 8 a 0 con que se iniciaron Obdulio y 10 más, camino al Maracanazo.
La estatua esta rodeada por casas bajas, algunas de adobe, que pueblan Tupiza, que silenciosa se esconde entre  montañas. El escultor lo concibió con una pelota debajo del pie, con cortos anchos y la camiseta con cuello, sus brazos abiertos,  la cabeza levantada, como eligiendo el pase, como si allá a lo lejos la corrida del win prometiese la gloria.

Abrazo apretado.


Querido:

Cuando conocí a Alan sus palabras se perdían en un balbuceo de hojas de coca y cerveza inentendibles. Cuando lo miré a los ojos vi que las palabras a veces no son necesarias. Se extrañan esos dos personajes. Se los extraña a ustedes. Boedo son ustedes cuatro, y el poeta de la vuelta, y toda la merza que se movió entre nosotros un lindo tiempo. Y que ahora flota por el mapa con los recuerdos y las inacabadas ganas de encontrarse. Seguiremos hablando de la distancia, acortándola con correspondencia.
Con Liverpúl perdimos nuestro primer partido. Un hito en la temporada a manos de Central. Nos quitaron el juguete del invicto. Ese juguete de los niños que se transforma en un montón de cosas según lo que se quiera. Nos dejaron tristes. Pero la tristeza es parte del fútbol. Y esa palabra revancha, como la mayoría de los fonemas futboleros, sirve para todo en la vida. Al rato volví a las canchas en un apuro quejoso y entusiasta, con un tendón rebelde y unas ganas bárbaras. Fueron 40 lindos minutos de fútbol y hasta ahí llegué. Tuve que salir y ahora enmiendo con textos y fisioterapia una nueva recuperación. Gajes del oficio. Gajes de la emoción. Al siguiente partido volvimos a la victoria, y al empate, y así estamos en ese tire y afloje que se llama segunda rueda. En la puerta del Estadio de Belvedere hay una leyenda debajo de una camiseta negriazul que dice: "En el corazón de la hinchada". Se refiere (por el numero 14 de esa camiseta también pintada) a Carlitos Ruso Macchi, con quien tuve la suerte de jugar en Miramar Misiones y quien hoy día deambula Montevideo manejando un taxi. Un taxi que también acortaría distancias entre el ídolo y el hombre.

Fuerte abrazo.
Agustín.

Querido:
Buenos Aires el calor no renuncia y se mezcla con las hojas de otoño, que enloquecidas se arremolinan en las esquinas. El Domingo nos juntamos con amigos, asado, Fernet y  Malbec oriundo del Valle de Uco.  Lo hicimos en la casa de un amigo que regresó de Valizas hace unos días con la idea de volver y vivir en algún rancho en la playa durante el invierno. Nos pasa a todos, nos enamoramos del lugar y queremos quedarnos con un pedazo, asegurarnos la pertenencia; al poeta uruguayo Hernan Poloni también le pico el bichito, sacó un préstamo y  compro un terreno en Punta del Diablo. Qué mejor musa? Playa, bosques, noche estrellada, brisa de mar... sé que suena cursi. Un pintor amateur inspirado en un anuncio de agencia de turismo, sol, arena, chicas sonriendo en bikinis, mar azul, una gaviota y pocas nubes dan luz al norte del lienzo. Yo quiero. Quiero más. Todos queremos más , aunque sea un rato, ese pedazo de tiempo donde jugamos entre las olas  a que todo es nuestro.
Poloni, en su libro "Y, conjunción copulativa para que las palabras se hagan el amor" escribe : “…hoy solo te abrazaré, confundiéndote con el mar, abriendo y cerrando mis brazos te apretaré como si fueran mis últimos abrazos..contra mi mismo ”.  Y lo imagino con los ojos cerrados, sonriendo, abrazando el hueco de la pared de agua antes de que la ola rompa. Y sin dudas habla de amor, pero hace hincapié en ese momento, dice: “…hoy te abrazaré...". Es ese espacio al que me refiero, ese  HOY donde nos convertimos en reyes y somos conscientes de que sonreír no es tan ambicioso.
En la película "La playa", con DiCaprio, reluce esa playa paradisíaca y la idea es la imposibilidad de la utopía sin  renunciar a ella y... su precio. Y donde ese HOY es todo el tiempo, mañana, pasado, dentro de un mes, siempre. También nos muestra ambición, poder, locura y muerte,  HOY, en ese lugar, en esa playa. Ahí es donde se nos arquean las cejas. No aceptamos un discurso diferente, no en ese lugar. Sin embargo, hace unos meses en Valizas encontraron el cuerpo sin vida de Lola Chomnalez, de 15 años, quien según pericias murió ahogada con arena luego de recibir uno o varios golpes; no la violaron. A la semana encontraron su mochila, solo faltaba la plata .
Valle me dijo: pobre pibita, y justo en ese lugar tan hermoso. Incrédula se acercó a la noticia que nos bombardeaban los canales de tv. Juan, mi amigo, el que volvió de Valizas me dijo que no podía creer que haya sucedido allí. El aún quiere volver en invierno a escribir.
Y el mar sigue ahí, olas buscando el abrazo, la arena, y las chicas en bikini, la sonrisa y también la muerte se hace un lugar para contarnos que somos artífices de ese espacio y que todo puede suceder, también allí.
Hace unos años en Nexpa, estado de Michoacán, una playa solitaria para surfers en el pacifico mexicano, casi me ahogo, el mar traicionó la idea de jugar entre las olas y la pasé jodido durante 5 minutos que parecieron horas; una vez que llegué a la orilla quedé tirado, respirando profundamente boca abajo, no podía levantarme. Minutos después miraba en silencio ese mar y pensaba que podía haber muerto, las personas más cercanas eran puntitos negros en el horizonte de arena; realmente podía  haber pasado. Por la noche cené huevos revueltos, en el bar que monopolizaba la gastronomía del lugar, menú muy escueto y cara de pocas ganas en el cocinero, un solo comensal. Era la única edificación de material, a unos 50 metros una casucha de madera oficiaba de almacén y oficina de alquiler, enfrente los baños comunales, agua fría, y dispersas en la playa entre las palmeras, unas 15 o 20 chozas de junco y madera. La mía tenía puerta de madera barata con los herrajes herrumbrados por el efecto de la sal y una ventana en las mismas condiciones. Dentro, una cama con colchón, mosquitero, un tronco que hacia de armario, una mesa y una silla. La puerta tenía cadena y candado, y para que se quede abierta había que arrimarle una piedra. El piso era de material, y las paredes y el techo de junco. Finalizada la cena, caminé hacia mi choza con la luna como único reflector de la solitaria noche, y al llegar a la puerta se aparecieron dos hombres de mediana edad, uno gordo y muy alto que me tendió la mano y me preguntó si quería mota, el otro bajito y de barba espesa me dijo -Tranquilo amigo. Atiné a retroceder desairando la mano extendida y subiendo el volumen de mi voz, les dije que ya tenía pero que un amigo quería y señalando hacia algún lugar los invitaba a alejarse de la puerta, cosa que registraron pidiéndome que me acercara, tranquilo amigo, y les repetí que vinieran conmigo hacia lo de mi amigo y viéndome decidido y enérgico (desesperación entre nos), se alejaron sin mediar palabra y desaparecieron en la oscuridad. Seguro de su ausencia apuré el paso hacia la puerta, abrí el candado, me metí dentro y volví a colocar la cadena. Recordé que allí no había policía, ni hospital, ni centro turístico y me sentí huérfano. Encendí la vela y me puse a mirar por las hendijas de la ventana cerrada, luego me di cuenta de que me podían ver y apague la vela. La choza se hizo silencio, afuera,  a lo lejos, un gringo ebrio puteó durante unos minutos. De repente escuché las voces de los dos hombres que pasaron junto a mi choza que se desvanecieron paulatinamente. Otra vez silencio y…escucho un rasgueo en el otro extremo de la choza como si estuvieran desgarrando el junco despacito. Tomé mi cortapluma y la piedra que servia de sostén de la puerta y me acerqué lentamente, y el sonido se detuvo para aparecer a mis espaldas en el lado opuesto de la choza. Giré y caminé hasta allí, y nuevamente el rasguito se detuvo. Observé por entre los juncos, pero no veía nada, no escuchaba nada, solo el terminar de las olas. Y pensé en que una patada en la puerta podría terminar con un asedio tan meticuloso, que se habían dado cuenta de que no dormía y que iba de un lugar a otro. Y otra vez el rasguido, el junco quebrándose a mis espaldas y fui hasta ahí y otra vez llegar y silencio.
Solo recuerdo que desperté en la cama vestido y exaltado con el cortaplumas en una mano y la piedra en la otra. La luz del día me animó a salir, revisé las paredes de la choza y no vi nada que me indujese a pensar que alguien habría estado abriendo el junco, busqué un hueco, alguna rotura, algo que reafirmara ese sonido , pero nada encontré. Pero en ese paraíso algo había cambiado, algo me decía que me vaya, que algo no estaba bien. Sabia que el ómnibus pasaba temprano, que ya no llegaría y que me tendría que ir al otro día. Decidí tranquilizarme, encontré una pequeña bahía a unos 500 metros donde me pude bañar sin riesgos. Por la tarde sociabilicé con unos surfers y me pasaron una mota que caté desde la hamaca en la puerta de mi choza, mientras observaba cómo hacían piruetas con sus tablas sobre las olas cómplices. Y en ese silencio, en esa quietud, escuché nuevamente el sonido: el rasgueo en el junco. Miré hacia abajo y contra la pared de la choza unos 3 o 4 caracoles asomaban  desde  sus pequeños caparazones, sacaban sus patas y en los extremos tenían unas llamativas uñas las cuales usaban para trepar por el musgo que había originado la humedad del suelo sobre el junco. Trepaban, algunos caían y retomaban el trayecto hacia arriba, y en la otra punta aparecieron otros pocos caracoles que comenzaron a trepar y a rasgar, espectadores de lujo de mi carcajada.
Temprano por la mañana, entregué la llave de la choza y me fui.
No sé porqué te cuento esto, quizá porque como en la película de DiCaprio, yo tuve mi playa, con todos sus argumentos,  los que nos hacen querer más y los que nos empujan fuera. De todas formas, con Valle, seguimos con ganas de irnos pa Valizas, de que las canas nos encuentren mirando en silencio el arroyo, el cerro de piedra, las dunas mostrándonos el camino a Polonio, y al costado el mar, siempre azul, agazapado, como esperando que algo suceda.
Abrazo apretado.
Marcos.


miércoles, 31 de diciembre de 2014

Riber


Para Pato Ferreira y Juanpa Bostero

Núñez está rodeado de fantasmas, busco la entrada en la claridad.
Ajusto auriculares como armas, pues mi mente está caldeada y hervirá.
Miento a un policía que desafía, entonces desafío un poco más.
Miento ¿que era lo que te decía? Se distrae, puedo pasar.
Una dosis fuerte en los oídos, es rocanrol siempre lo ha sido.
Hago que no escucho gritos y silbidos, y voy. Ahí voy.
En el chico juega el Pato un pibe del barrio.
En Riber Pleit un circo organizado.
Me encierran en un palco VIP soy invitado.
Es peor que una pecera con peces ahogados.
De souvenir un azúcar con el escudo del cuadro.
Del resultado ni idea no importa demasiado.
Se terminó el folklore de vino, faso y asado,
cuando escucho cánticos antibolivianos.
No se salvan peruanos, putas y homosexuales,
no se callan ni aunque lo pida el altoparlante. 
Sin embargo los Borrachos del Tablón,
suben el volumen de la canción.
El partido se termina con jugadores de paso,
el racismo en la tribuna me vuelca el vaso.

Sentencio todo con un gargajo, en plena estupidez sentimental*.


*Zitarrosa

martes, 25 de noviembre de 2014

Truco Gallo



“Yo quería ser como vos,
domar de un galope la cancha,
besarla con goles,
tener una novia tan alta.”

F. Cabrera

En la tele está Morón perdiendo con Merlo.
En la mesa el corazón, las tripas y el cuero.
Un papá le cuenta al hijo avatares del juego.
Se detiene en que es ingrato el puesto de arquero.
La boba D'Alessandro la hacía de pibe,
acá en Villa del Parque, el padre describe.
Yo lo conocía se apura a decir.
Y por un ratito sueña sin dormir.
El hijo le cree lo escucha atento.
Cuenta algo de Messi y en su desconcierto,
algo, una mueca, un cómodo gesto.
Le guiña a su padre.
Se están conociendo.





miércoles, 5 de marzo de 2014

El gesto de la cuenta.

Ruido y movimientos de pizería,
el partido en la tele que se enfría.
El arquero que se cambia los botines,
el fanático y sus ojos de adoquines.
En el espejo el panorama de las mesas,
entre las mesas de seguro alguien que reza.
Es que en el área hay un hombre que tropieza;
una protesta, dos empujones, una gresca.
Sacan del área lo que era la tercera guerra,
entre las mesas una cuenta que se cierra.
En la propina están los goles que se erran,
en el replay algo de amor y algo de yeta.
Si la camiseta es la misma de otras eras,
es música que no se cansa en las orejas.
Hay un color que se acentúa en las ojeras,
en el costado la bandera y la vieja.
En las pupilas sabe hablarse de miseria,
en las encías más que hambre,

glorias muertas.

Pasándole pomada.


"Dando a la tierra con el pie y con el riñón también.
Temperamento adentro siento, mi cuerpo se va a partir.
Temperamento afuera veo y todo se vuelve a unir."
Buenos Muchachos

Semana de campeonato.        
Las horas por momentos
son horas como látigos.
Horas de campeonato.
Los ratos por momentos
son ratos como tránsito.
Nervios que van y vienen como elásticos.
Horas de tránsito.
La vida frena en el pálpito. Y el silbato.
Ratos de campeonato
se acerca el alma al asfalto.
Rutas de campeonato
tapones se prenden al barro.
Sucios de campeonato.
Cicatrices de desgarros.
Rotos de campeonato.
Coser lo descocido de otros años.

San Martín y Tinogasta,
el final y la revancha,
el principio del amor,
la canilla y la bombacha.
A los costados tu vida,
en las banderas la magia.

No estarás sólo en la cancha.




martes, 4 de febrero de 2014

El Win.

Ese. Que se ocupa de gastar el pasto
de las esquinas a las que pocos llegan.
Ese. El puntero de la mejor droga.
Ese cocinero del centro a la olla.
Ese. Ojo con ese. Lateral infame.
No le des un metro porque dispara. Frío. Y se va.
A esa esquina perdida del barrio rival.
A entregarle el gol a esa hinchada
que sabe que antes del hambre está la desdicha.

Y pucha que si no lo sabe igual festeja.

Ilustración de Pawel Kuczinski

Comba

Oh lenta comba pajaritos árboles de fondo y algún grito. Ancestral. De fantasmas.
Oh lenta comba centro al área esperamos la caída cuelga el mentón.
Rechazo, despedida, golpe sincero al corazón.
El sol se amarilla como vos, gotas de sudor. Dolor que no chilla.
Tomados del brazo no me suelto del temblor. Nadie cobra nada. Así es el amor.
Oh lenta comba. Envenenada vas cayendo
y yo.
Y yo.
Y yo.



 Pintura de Rocambole

jueves, 26 de septiembre de 2013

Si existiera la canción.

Para Bigote López

He querido escribirte mil poemas, uno por gol y más.
Pero basta tan solo con verte correr tras la gallina,
entorpecer el destino del cuero, peinar gramilla, o sacudir polvo.
Basta esa melena como azote del número en tu espalda.
Basta verte vestir como un tatuaje ese amarillo y rojo,
ese whisky y sangre, ese Canario y ladrillo.
Esa casaca con esa solapa llena de barrio.
Ese griterío en el escudo, ese tamboril en el costado.
Repique y piano en el área, chico el mundo
grande Obdulio.
Y una vez más, con pedazos de mundo en los tapones,
romper esa red de lo dicho, decir otra vez la palabra
que pocos saben decir.
Alarido de indio en la tierra, un pacto de amor de bandera.
Un centro de gol es la escuela, puntazo certero a la esfera.
La esquina se pinta, se presta el alma,
nunca se vende lo que no se calma.
Y una vez más romper esa red de lo dicho, doblar las púas con el grito,
sacudir los colores ardidos y saber

que debajo de tu camiseta está la música.


jueves, 5 de septiembre de 2013

Cuando el premio para el vencedor era la muerte.

(de Zapicán Rodríguez)


Seguro que muchos hinchas del  fútbol conocerán cientos de partidos históricos,  pero hay un partido de fútbol especialmente emotivo que se jugó en 1942, y donde el premio para los ganadores no era ninguna copa, sino su muerte. En 1941, durante la 2º guerra mundial, Ucrania era una de las republicas socialistas soviéticas  que formaban parte de la URSS. Kiev, la capital, fue ocupada por los nazis hasta el 6 de noviembre de 1943, y durante esos años la ciudad estuvo llena de refugiados de guerra que se les despojó de todos sus bienes y para los que sobrevivir a un nuevo día era toda una odisea. 

Una de las cosas que se prohibieron fue el fútbol, ya que el antiguo equipo, el Dynamo de Kiev estaba fundado por miembros de la policía comunista. Pero un panadero alemán llamado Kordyk, y amante del fútbol que había sido seguidor del prohibido equipo, reconoció en la calle a un mendigo que no era otro que Mykola Trusevych, golero y antigua estrella del Dynamo. Viendo su lamentable estado le ofreció trabajo para limpiar la panadería. .
Disfrutando de las historias de los años dorados que le contaba el jugador de fútbol, Kordyktuvo la idea de reunir a todos los antiguos jugadores de su equipo favorito. Con la ayuda deTrusevych, localizó entre los mendigos al resto de caídas estrellas y les dio trabajo para ocultarlos de los nazis, pero no pudo completar su equipo, así que también dio trabajo a algunos jugadores del Locomotiv,  recomendados por Trusevych.
 De manera clandestina, recuperaron la única pasión que podían tener, volver a jugar al fútbol, y para evitar el acoso nazi, cambiaron el nombre de Dynamo a F.c. Star. A pesar de las largas jornadas de trabajo y una alimentación deficiente, gracias a su calidad comenzaron a ganar partidos hasta que unos meses después se enfrentaron con un equipo alemán al que derrotaron. Los nazis, nerviosos, buscaron otro equipo mejor que también fue derrotado, haciendo que la fama del modesto equipo de panaderos corriera como la espuma. .
Aquello supuso el principio del fin. Algunos nazis propusieron detener y fusilar a todos jugadores, pero los altos mandos sabían que aquello no haría más que aumentar la leyenda del modesto equipo, y decidieron antes de fusilarlos, organizar un partido oficial con los mejores jugadores alemanes de las  Wehrmacht (fuerzas armadas nazis), así se confirmaría la supremacía alemana en el deporte, una obsesión del régimen, pero volvieron a ser derrotados. El equipo nazi era el Flakelf.
El Flakelf pidió la revancha, y se preparó a conciencia sabiendo todo el prestigio que se jugaban, y llegó el gran día, el 6 de agosto de 1942, en el estadio Zenit, y con los palcos repletos de autoridades y mandos nazis, iba a comenzar un partido que desafiaría a todo el régimen  de Hitler y sería conocido a partir de ese día como “El partido de la muerte”.  Ya en el vestuario, un nazi dice ser el arbitro y pone como condición esencial que el Starefectúe el saludo nazi, y de inmediato empezar el partido, pero esa es la 1º provocación, los jugadores saludan con la mano en el corazón ante el asombro de los presentes, y en lugar de decir “!Heil Hitler¡”, gritaron “!Fizculthura¡”, un eslogan soviético que proclamaba la cultura física. .
Los alemanes empiezan de manera más que agresiva golpeando indiscriminadamente y sin disimulo a los jugadores del Star ante la pasividad del árbitro, y marcan el 1 gol ante el clamor del estadio. Pero pronto se invierten las cosas, y se llegaría al descanso del primer tiempo con la victoria del Star por 2 a 1.
El comandante de ocupación,  Eberhardt,  baja al vestuario local y tras decir a los jugadores del Star que Alemania nunca ha perdido en un territorio ocupado, advierte con su arma en la mano que ganar traerá consecuencias, pero eso no parece asustar al equipo que vuelve en el segundo tiempo con mas fuerza que nunca, y a pesar de las violencias de los alemanes, los ucranianos meterían 3 goles más. Hacia el final del partido, cuando ganaban 5 a 3, un jugador llamado Klimenko quedó solo frente al portero alemán, lo eludió, y en lugar de meter el  gol, tiró la pelota hacia el centro del campo en un gesto de desprecio que hizo que la delegación alemana se retirase.

El destino estaba escrito. Una semana después del partido, varios jugadores del Star ex-Dinamo fueron arrestados y torturados por la Gestapo, acusándolos de pertenecer a la policía comunista. Uno de los futbolistas, Mykola Korotkykh murió mientras era torturado. Los demás fueron mandados al campo de concentracion de Syrets. Alli fueron asesinadosIvan Kuzmenko, Oleksey Klimenko y el golero Mykola Trusevych, que murió con la camiseta puesta, en febrero de 1943.
Kiev la ciudad capital de Ucrania fue liberada en noviembre de ese año, pero fue hasta después de la caída de la antigua URSS, que esta historia no se divulgó. El 16 de noviembre de 1943, Izvestia fue el primer periódico en informar de la ejecución de los deportistas por los alemanes, aunque el partido en sí no fue mencionado. Los jugadores supervivientesFedir Tyutchev, Mikhail Sviridovskiy y Makar Goncharenko, fueron los responsables de la popularización de esta historia soviética en la cultura popular.
La historia fue contada en el libro “El partido de la muerte”, y el cineasta  John Huston se basó en dichas anécdotas para realizar   “Evasión o Victoria”, que contaba con SylvesterStallone, Michael Caine, Max Von Sydow e incluso Pelé, aunque también hay tres películas soviéticas inspiradas en estos hechos.
Hoy en día hay un monumento frente al estadio Zenit, rebautizado como estadio Star en 1981 en su honor. Los jugadores son considerados héroes, y su historia se enseña en los colegios. Los que conservan una entrada de aquel día tienen un pase especial para ver de por vida al Dynamo de Kiev.
Este lunes pasado se cumplieron 71 años de un partido donde el premio a los ganadores fue su muerte.-

lunes, 26 de agosto de 2013

Dolor de nueve

Para el popular "Chacha" Gonzalo Malán.

No te soltás del agarrón
estás atrapado en el vicio del gol.
Te cambia la cara. Te pesa el sudor.
Se quiebran los ojos por el sol.

Y en ese segundo el amor pica mal
tuercen los tobillos en danza de sal.
Vertical rebote en tiempo letal,
se desgarra el vientre por gritar.

Suena rocanrol y cumbiamba.
Todo se mezcla en el baile del área.
Humos de la tierra, clavos con veneno,
revólver cargado, tomá hacelo.

Ese gol es tuyo te pertenece,
religión patrona que te estremece.
Santas jugadas que nunca se parecen.
Ya lo estas gritando el murmullo crece.

Explota la vida en el alambrado.
Ronquera rapaz tangos oxidados.
Buscás con el dedo a tus hermanos.
Vivirías ahí,

colgado.


miércoles, 17 de julio de 2013

De Amores



Escrito entre el gol de Avenatti a España y el gol de Bueno a Irak.



En cada ventana la tele prendida

refulge el verde entre las ruinas.

Vivo una jugada en cada esquina,

la radio me avisa,

la sacaron en la línea.

Frena un auto la bocina lista,

el dial que tiembla aunque se resista.



Profesionales 40 mil, 4-4-2 mezquino y fértil.



Freno por las dudas a vichar y Bueno que la manda a guardar

sin dejarla picar.

Un pistero de la Ancap sale a gritar:

¡lo hice yo, lo hice yo!

jueves, 4 de julio de 2013

Lectura de Poesía Futbolera

Hoy Viernes 5 de Julio a las 21 hs en la Cantina del Guruyú Waston (Maciel 1277) estaremos leyendo poesía y curiosidades futboleras.

Hernán Poloni Gruler / Agustín Lucas

Hernán Planchón (guitarra).

Todos invitados con tapones de fierro.

lunes, 17 de junio de 2013

Gran Baile en la I.A.S.A

Genial secuencia de fotos de lo vivido el sábado, reflejados en la copa de Campeón.

Malandragem: Sábado 15 de Junio de 2013 Gran Baile en la I.A.S....


El pasado sábado se llevo a cabo el partido entre Deportivo Maldonado y la I.A.S.A en el Parque Palermo. La I.A.S.A logró consagrarse campeón.

SUD AMÉRICA (Por Diego Hernández)


Otra increíble secuencia. La emoción en imágenes, que las disfruten.



diegomiafoto: SUD AMÉRICA (dedicado a AgustínLucas, soñador)
Sá...


Sábado 15 de Junio de 2013 Montevideo. Hermosa mañana en el Parque Batlle con la particularidad de no ser solo un día soleado, había una historia por ahí que se quería contar.

lunes, 10 de junio de 2013

La Pasionaria

Para los campeones, IASA 2013

Pobres poderosos pobres en venta,
somos mediocres aunque nos mientan.
Cargo en los botines la herramienta,
sé que para soñar no hay receta.
Somos los retadores porque la vida nos reta,
sabemos de dónde venimos y cuál es la meta,
de lo que pasa en el medio no hay profetas.
Cuidado Gloria no dejes las puertas abiertas.
Correr y soñar, vivir es jugar, cada día un pitazo para volver a empezar.
Necesito una rima para alcanzar, lo que está en la cima.

Duchas frías, remeras ardidas, canchas duras, pocas entrevistas.
Nada es más dulce que la lista, de los que están citados para ir a la pista.
Me quedan tres gramos de poesía, dos litros de sudor,
un pelotazo a la astronomía.
No dejo de pensar en ésta filosofía,
un pase milimétrico, un despeje en la geometría.

Quiero goles grita un desquiciado,
hay un juez pitando a contramano.
Once tipos que sueñan demasiado,
tres cambios que reviven lo soñado.
Un partido, dos, tres partidos.
Un empate, dos, tres perdidos.
Una victoria, dos, tres historias.
Un poema, dos, pienso en la Gloria.
Entro al área de la memoria,
recuerdo cada día como a una novia,
el primer beso a la red, la segunda pelota,
la canción la escriben canilleras rotas.
Zapatos usados, cicatriz, derrota,
ganar en la hora cuando la tabla azota.
No hay tres resultados si estás enchufado,
la electricidad es el estado,
de estar esperando el partido esperado,
el que viene, el siguiente, y el nunca jugado.
Se termina el verso, se termina el show,
se termina el tango, la cumbia y el rock.
Se termina el llanto, la angustia y el shock,
se termina el árbitro, la mufa y el sol.
Se termina la vida, otra ya empezó,
cada sábado es una resurrección.
Cada jugada una construcción,
cada rezo un pase de gol.
El área grande es mi religión,
no creo en nada más que en vos,
con la camiseta y el corazón,

Tapones de Fierro, raspón y color.